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Un Destello de Esperanza: Muestra fotográfica sobre Ruanda de Chris Noble

EL ALTAR DE NTARAMA

En 1994, durante el breve período de solo cien días, aproximadamente un millón de Tutsis y simpatizantes Hutu fueron asesinados en Ruanda. Muchas personas se refugiaron en iglesias cercanas, pero fueron por lo general traicionadas y entregadas a las milicias Hutu. En la Iglesia de Ntarama, aproximadamente 5.000 personas que buscaron allí refugio fueron asesinadas. Como recordatorio de ese horror, sus cuerpos no han sido enterrados.

JACELYN GRIEVING

Cada ruandés tiene una historia personal de dolor y trauma como consecuencia del Genocidio. El día de la inauguración de un nuevo Monumento en conmemoración del Genocidio, construido con la ayuda de Barefoot Artists, una mujer joven llora al recordar el horror de los 13 años anteriores.

MUKAGATARE

El Genocidio de Ruanda es la mayor matanza de seres humanos orquestada en el período más breve de la historia de la humanidad. Durante la matanza, mientras buscaba a su hija (que más tarde fue encontrada asesinada), y con su bebé en brazos, Mukagatare fue atacada por una Milicia Hutu. La milicia intentó cortarle el cuello con un machete. Dada por muerta, estaba por ser enterrada cuando alguien se dio cuenta de que respiraba. Milagrosamente ella y su bebé lograron sobrevivir.

FURAHA

Era solo una niña cuando en 1994 la Milicia Hutu intentó matar a esta joven apaleándola. No consiguieron quitarle la vida, ni la belleza de su espíritu. A fin de cuentas, existen tantas razones para el genocidio como personas hay en la tierra. Pero el hecho más incómodo de todos es que el genocidio reside en cada uno de nosotros. Como dijo Thich Nhat Hanh: “nuestros enemigos no son los otros, sino la intolerancia, el fanatismo, las dictaduras, la avidez, el odio, y la discriminación que residen en el corazón humano.”

CLEMENTINE

Ex integrante del Equipo Nacional de Atletismo de Ruanda, en 1984, Clementine representó a  su país en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Actualmente es una profesora profundamente comprometida y líder comunitaria de Rugerero.

DORTHEE

A portrait of Dorthee, caretaker of the Genocide Memorial that was built with the aid of Barefoot Artists.

CHANTAL Y SU BEBÉ

Una joven posa orgullosamente junto a su hijo delante de su hogar en el Poblado de Rugerero.

MUKANGARAME

Una joven embelesada por la música durante la celebración de bienvenida a Ruanda brindada a Barefoot Artists por al poblado.

IRANKUNDA

A portrait of a boy suffering from malnutrition.

JEAN CLAUDE

La exuberancia y esperanza del futuro de Ruanda, capturados en el rostro de un adolescente.

AULA DE RUANDA

En Ruanda, al igual que en la mayoría de las naciones africanas, no existe la educación pública después del 6 grado. El costo para que un estudiante pueda continuar en la escuela es de $150 o más por año. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, y recursos extremadamente limitados, la dedicación tanto de los estudiantes como de los maestros de Rugerero es conmovedora. En esta imagen, la maestra Fabrice explica la lección del día a los alumnos. 

SIN BANCOS SUFICIENTES

Hay un deseo ardiente por aprender, que se palpa en la intensa concentración de los niños en el aula caliente como un horno. El caos, el ruido, y la actividad contrastan con la determinación de crecer y triunfar. Sin bancos para todos los niños a quienes les gustaría participar, estas niñas se sientan en cuclillas sobre el piso del aula para hacer sus tareas.

LA ALEGRÍA DE APRENDER

La inmensa sonrisa de una niña. Pregúntenles a estos niños que desean ser y contestarán: “Presidente”, “Abogado”, “Mujer Policía”, “Doctor.”

ADELPHINE

En un momento poco habitual de calma en la escuela, Adelphine, la hija de la maestra Clementine, espera a que comience la clase.

SIN LUGAR

Los alumnos esperan en la puerta del aula, con la esperanza de tener la oportunidad de entrar.

SALTANDO A LA SOGA

Durante el recreo, las niñas juegan a la soga fuera de la escuela del poblado.

JUGANDO BAJO LA LLUVIA

Después de un aguacero, un niño juega con una llanta abandonada en el poblado.

RETRATO EN AZUL

El poblado es igual a otros tantos poblados que uno ve en el Tercer Mundo. Sin embargo, una vez que se entra, uno descubre una chispa ardiente de humanidad en cada una de las personas, aún las más pequeñas.

CALLA LILY

Aun cuando las personas están luchando por sobrevivir, responden a la belleza. Esta niña está orgullosa de las flores que crecen frente a su hogar.

KERERE IN THE GARDEN

Lo que impacta, no es lo que falta, sino lo que abunda: el espíritu indomable de las personas, el fuego de humanidad que arde con tanto brillo. “Soy alguien”, dicen sus ojos. “Fijate en mí / Respetame. Dame la oportunidad de mostrarte lo que puedo hacer”. Ruanda moderna tiene la necesidad urgente de recordar y garantizar que el genocidio no vuelva nunca más, junto con otra necesidad igualmente urgente que es la de sanar y perdonar. 

Para conocer más sobre esta iniciativa, los invitamos a visitar las páginas del Proyecto Sanar a Ruanda.

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