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Proyecto Sanar a Ruanda (2004 – 2014)

 

HISTORIA

En 1994, en un plazo de solamente 100 días desde el 6 de abril hasta mediados de julio, fueron asesinados en Ruanda aproximadamente un millón de Tutsis y moderados simpatizantes Hutus. Este genocidio, perpetrado en gran parte por dos grupos extremistas de milicia Hutu:Interahamwe eImpuzamugambi, es la mayor matanza organizada de seres humanos en el período más breve de la historia moderna. Su brutalidad y destrucción ha dejado sus marcas por todo este pequeño y verde país. Quienes sobrevivieron cargan en sus vidas diarias con el terror y el trauma del genocidio.

UN ENCUENTRO CASUAL

En 2004 en una conferencia internacional celebrada en Barcelona, Lily Yeh, directora fundadora de Barefoot Artists, Inc., conoció a Jean Bosco Musana Rukirande, Coordinador Regional de la Cruz Roja de Ruanda en Gisenyi. Musana habló del sufrimiento que el Genocidio provocó en su gente; Yeh quedó profundamente conmovida, y decidió visitar a Musana en Gisenyi para comprender mejor la situación de la gente en Ruanda. Musanda le mostró dos sitios: una fosa común, que era una estructura endurecida con los restos de las víctimas del genocidio en Rugerero, y un poblado cercano de sobrevivientes. Le dijo a Yeh que ambos sitios necesitaban ayuda con urgencia.

UN PROYECTO DOBLE

Esta necesidad dio forma al Proyecto Sanar a Ruanda, que contiene dos programas simultáneos y complementarios: 1) la construcción del Monumento Conmemorativo del Genocidio de Rugerero y 2) la transformación del Poblado de Sobrevivientes de Rugerero. El programa del Monumento Conmemorativo del Genocidio mira al pasado: la violencia, destrucción y muerte; el programa del Poblado de Sobrevivientes aborda el presente y el futuro; desarrollo, nuevas posibilidades y esperanza.

El equipo de Barefoot Artists emplea el arte como vehículo principal en su tarea transformadora.  Por eso, en este Proyecto Sanar a Ruanda, de varios años y varias dimensiones, expandimos las fronteras del arte a la vida para sanar y empoderar personas, familias y a la comunidad. El proceso involucró 100 familias en su mayoría lideradas por mujeres con centenares de niños del Poblado de Sobrevivientes, docenas de trabajadores y voluntarios de la ciudad cercana de Gisenyi, profesionales de Kigali, y también docenas de voluntarios de los Estados Unidos.

Al final, existen tantas razones para el genocidio como personas sobre la tierra. Pero el hecho más incómodo de todos es que las causas que llevan al genocidio, que es impulsado por el egoísmo, la ambición, y el odio, residen en cada uno de nosotros. No hay excepción. Para citar a Thich Nhat Hanh, “nuestros enemigos no son los demás hombres, son la intolerancia, el fanatismo, las dictaduras, la avidez, el odio y la discriminación, que se encuentran en el corazón del hombre”. La Ruanda moderna tiene una necesidad urgente de recordar y garantizar que jamás vuelva el genocidio. Esta necesidad debe estar en equilibrio con otra necesidad igualmente urgente: sanar y perdonar.

Queremos expresarle nuestro más profundo agradecimiento a Jean Bosco Musana Rukirande, ex Director Regional de la Cruz Roja de Ruanda y coordinador del Programa de Barefoot Artists en Ruanda en los últimos diez años. Su sabiduría, habilidades, y redes fueron lo que nos permitió realizar un trabajo exitoso y sostenible en Ruanda.

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